Como he tomado muchas drogas en mi vida, no consigo recordar el nombre del teléfono. Entonces le digo a un gordo de 200 kgs... ¡el gordo! ¡el gordo! ¡el último ¡el último! uuuuuu uuuuuu (haciendo movimientos de gordo con los brazos) y no me dice como se llama. ¡Ahora voy a llamar al gordo y se lo voy a contar!
Cerca de Nostradamus, volviendo a casa el último jueves antes de navidad (¡sin mayúsculas!), nos encontramos este chiste. Al día siguiente, como todo lo gracioso, desapareció del mapa gracias a una tienda de comida.
Bueno, esto fue lo mejor de perder un vuelo. Es un cartel para “promocionar” que la gente no incurra en ese trabajo ilegal que es el tráfico de drogas. Arriba a la izquierda, por si...
Es una pequeña crítica de un interventor urbano (tipo que pinta las paredes) cerca de la calle pez de Madrid. Resume un poco la visión que hay hoy en día de los bancos. Lo de las...
Fotografía callejera de Cris: Está hecha en malasaña, en la calle Valverde. Era viernes y la lata es mía. Lo demás estaba allí. Son señales de los dioses. Añado otra cita: Lo que conduce y arrastra al...
Foto promovida por nuestro querido Sasha Mitoraj. En ella se demuestra que el valor de una persona no se mide por los músculos de sus brazos, sino por el respeto que emana. Por otro lado, nadie...
¡Ya lo dijo el profeta! Espero que se equivoque con la del fin del mundo el año que viene… ¡Aunque sería una gran forma de acabar con el paro! Créditos al artista. PD: Desde las gafas, todo nuestro...
Se puede ver en una callejuela del barrio de los austrias… si no lo han borrado, claro. Se puede recetar para muchas cosas, pero a mí me recuerda porque me vine a Madrid.
Con todo el respeto a mis bienhallados gays y todo mi desprecio para los políticos, en este caso de la comunidad de Madrid. Siempre están acechando, esperando la más mínima oportunidad, para metértela.
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